2025
Empiezo un nuevo año sin optimismo, pero con la certeza de que será mejor que el anterior.
Y no porque tenga fe, sino porque el año pasado fue una mierda.
Pasé 8 de los últimos 12 meses en hospitales y entre enfermeras, partiéndome en mil para poder estar cerca de casa. Finalmente, terminé con una caja de cenizas para dar por cerrada esa etapa.
Me demostré, una y otra vez, que olvidé cómo compartir mi vida con alguien, y entendí que estoy mejor así.
Perdí toda esperanza en la política y en el activismo.
Así que digamos que el 2024 no le dejó la vara muy alta al 2025 para ser un mejor año.
Y no quiero sonar como una víctima que espera simpatía de ningún tipo. Afortunadamente, no la necesito. En 2024 intenté proyectos nuevos, y mi vida profesional me tiene encantado.
Hice lazos más fuertes con mis amigos y logré actualizar mi equipo. Vi a mi hermana después de casi tres años y a mi mejor amiga después de casi dos.
Tengo una adolescente que me atormenta y me encanta.
Y sé que todo pasa.
Así que estar triste pasará.
Extrañar a quienes ya no están también pasará.
Pensar que algo de esto es importante también pasará.




