Batman por siempre
Elige a Batman, Siempre elige a Batman
Hay un meme que dice: "Sé tú mismo, a menos que puedas ser Batman; en cuyo caso, sé Batman. Siempre elige Batman".
Cuando era pequeño, en aquellos tiempos remotos, casi míticos, cursé el kinder en una pequeña escuela cerca de la casa. Ahí, en una mesa "larga", nos sentábamos los niños, y frente a nosotros, en otra, las niñas.
Entre mis recuerdos más antiguos está esta mesa, porque como en "la última cena", las mujeres se sentaban de un solo lado y al centro de ella se alzaba gloriosa la que fuera mi primer amor: Erika.
Ella era una pequeña castaña con una sonrisa capaz de apagar el mundo. Yo, al centro de mi mesa y frente a ella, pasaba el día viéndola ser perfecta. Una mañana, la maestra avisó que tendríamos una kermés. No recuerdo los detalles, pero la emoción del grupo crecía mientras narraba los muchos puestos que compondrían la festividad. "Será este sábado, empieza a las 11 y habrá un 'registro civil'. Aquellos que no quieran casarse serán llevados a la 'cárcel'", dijo, claramente la educación con perspectiva de género aún no era un tema. Los niños de mi mesa gritaban, haciendo ruidos de náuseas y se azotaban, mientras las niñas reían y elegían del grupo que tenían frente a ellas y secreteaban sus decisiones. Yo, sin dejar de ver a Erika, dije con voz alta y clara: "Yo me quiero casar con ella". Mientras las niñas seguían riendo y mis amigos me jalaban, tratando de hacerme entrar en "razón", yo no dejaba de verla con mi mejor sonrisa.
Tardaron semanas o quizá años para que llegara ese sábado. Caminaba con mi madre hacia la kermés y en la puerta había un par de familias, entrando y saliendo. Pero una miraba ansiosamente a todos lados, hasta con desesperación. Reconocí a la niña, la mejor amiga de Erika, quien siempre se sentó junto a ella, y en cuanto me vio acercarme, me señaló mientras jalaba con su otra mano el vestido de su madre, quien le dijo a la mía: "Ay, qué bueno que llegaron. Mi hija ya estaba desesperada porque tu hijo le pidió que se casara con ella y ya estábamos pensando que no venían".
La sorpresa y la confusión no me dejaron articular ni una sola palabra. Mi mamá, a quien no le sorprendió la noticia, dijo riendo: "Muy bien, pues ya estamos aquí, entremos, compremos boletos o lo que haga falta y que se casen pues". Yo trataba de decir que había un error, claro que solo a mi mamá, pero no hubo oportunidad. La mamá de ella dijo: "No se preocupen, ya lo pagamos, solo vengan para acá", y nos llevaron arrastrando al puestito donde la directora del kinder casaba a las parejas de niños. Yo trataba de decir que había un error, que ella estaba confundida, porque yo había querido decir Erika y no ella. Quizá estaba bizco, quizá las mesas estaban más lejos de lo que imaginé. En mi mente volvió la imagen de ese momento donde yo grité que me quería casar con ella. Erika no volteó, pero su mejor amiga, quien estaba a su diestra, le dio un fuerte tirón del brazo y fue cuando volteó, me vio y se rio con su amiga. Pues ya está, en ese momento mi mamá ya platicaba con mi nueva suegra y la mejor amiga de Erika colgaba de uno de mis brazos de manera irreversible. Así que, ante la bulla de mis compañeros que también ya nos esperaban, procedí a casarme. ¿Qué tan malo puede ser?
La directora, en ese momento, hizo la mejor pregunta del mundo: "¿Quieres anillo de oro o de Batman?" ¡¿Qué?! ¿Dan anillo de Batman? ¡Wow, pues claro que de Batman!
Ella lo pidió de oro (lo que demuestra que nuestra relación estaba condenada al fracaso) y una vez casados, yo salí corriendo con mis amigos y ella con los suyos. No tardé en descubrir que varios de mis amigos estaban en la cárcel por no querer casarse, así que fui a preguntarle a la directora si me podía casar de nuevo y así, al final de la tarde, tenía todos los dedos con anillos de Batman. Me casé con todas las niñas de mi grupo y hasta con un par de desconocidas.
Y todo por una razón, bueno, por dos: Erika no fue a la kermés y el anillo era de Batman.
Ese día aprendí muchas cosas: sobre lo importante de ser claro al hacer propuestas, que puedes intentar remplazar a un amor con otras 10 y simplemente no se puede, sobre el poliamor, pero sobre todo, aprendí que siempre debes elegir a Batman.




amo esta historia <3