Con esto sacamos el día
De frente al espejo, sin nada que ocultar, solo queda esa frase: con esto sacamos el día.
En una entrevista escuché a Josefo, José Luis Brezmes, comentar esto y me recordó la historia de amor de un taxista que, en algún recorrido que se tornó eterno de regreso de Santa Fe, me contó su travesía con las citas amorosas. Me decía que en la última se paró frente a la chica, mucho más hermosa de lo que él esperaba. Se levantó la playera y, con ambas manos, se enmarcó el ombligo diciéndole:
Aquí no hay mentiras.
Esto es lo que hay.
Y ella, por razones inexplicables, comprendió el gesto como adorable y se quedó con el taxista panzón.
Esto es lo que hay. Con esto sacamos el día. Somos lo que somos, y ya.
Cuánto menos sufriríamos si lo entendiéramos. Si, en lugar de tratar de llenar zapatos que no nos quedan, enfrentáramos la realidad con confianza. No hablo de resignación, hablo de realismo. Hablo de dejar de decepcionarnos por no llegar a metas que nadie nos pide, sino nuestras propias demandas: herencias de padres para quienes todo siempre era insuficiente, o ex parejas que buscaban a alguien diferente a nosotros en nosotros y a quienes nunca pudimos dar gusto ni hacer felices.
Hablo de dejar de aferrarnos a ganar la aceptación de los hostiles, porque no soportamos que alguien nos considere inadecuados.
Hablo de entender que la gente puede no querernos, a pesar de que nosotros sí la queramos. Que siempre seremos muy viejos, feos, pobres, fresas o raros para algunos; y que para otros seremos exactamente lo opuesto. Lo cual no nos hace ni lo uno ni lo otro. Ni hace que dejemos de ser lo que sí somos.
Así que mírate al espejo saliendo de la regadera. Así, antes de hacerte cualquier cosa. Mírate y piensa que no hay más.
Con esto sacamos el día.
Y, por suerte, con eso basta. 😉





Amo ♥️