Contacto cero
hagamos como que no existes
En mi familia existe una maravillosa fantasía: si no lo ves, no existe. Si el tema es horrible, evítalo. Si estás proyectando posibilidades… ¡ay, no! Cállate, no digas eso, ni Dios lo quiera.
No tiene que ver con “decretar” ni con programación neurolingüística; es simple y sencillamente la más pura negación.
Por lo tanto, no sorprende que mi historia familiar esté plagada de intestados, tragedias “que no se vieron venir” y cosas por el estilo. En el fondo, yo mismo, que he luchado en muchos momentos de mi vida contra los patrones familiares, me descubro “evitando” temas complicados porque “qué horror pensar en eso”.
Incluso hago duelos eternos con tal de no enfrentar la tristeza de frente. El drama que se genera al evitar el drama hace de este método uno de los más estúpidos en mi kit de herramientas de supervivencia.
Soy fiel usuario del contacto cero y creo que tiene más que ver con esto que con cualquier otra cosa.



