Diagnóstico: caos
Cuando un perfil explica todo, ¿para qué fingir normalidad?
¿Sanar? No, gracias.
Con un diagnóstico basta: licencia oficial para mi desorden.
He decidido que mi próxima sesión de terapia será solo para quejarme del costo: faltaré a la menor provocación y culparé al terapeuta de todo lo que no quiera resolver.
Mientras tanto, haré un tour express por el narcisismo, haré escala en la codependencia y atracaré en el puerto de la paranoia. Todo ello bajo la bandera de la “neurodivergencia”, que exige empatía ciega de todos.
Tour over.
Y si al final de este crucero de etiquetas aún queda alguien a bordo —sin haber saltado por la borda— lo nombraré testigo oficial de mi caos.
Y si crees que este texto me describe, quizá solo te estás proyectando.




Me encanta, reí muchísimo con mi proyección jajaja