La Sisterna
si, con s
Tengo una hermana mucho menor que yo, aunque no siempre fue así. Hace un par de décadas éramos cuates y, si no mal recuerdo, cuando éramos niños ella era la mayor. Claro, seguramente estoy equivocado, pero el punto es que en aquella mítica infancia, cuando el peso tenía tres ceros menos y mi hermana mayor me defendía de todo, fuimos delatados por la señora "del Palmar".
Vivíamos en un departamento en un segundo piso. No recuerdo bien por qué, pero también tengo recuerdos de una "zotehuela", lo que implicaría que vivíamos en una planta baja 🙈. Recuerdo ese espacio porque la vecina, "la bruja", que nos odiaba, un día nos lanzó una naranja con sosa cáustica, supongo que en un intento de homicidio. Todavía recuerdo los gritos y la batalla campal de ese día, pero esa es otra historia.
El punto es que frente a nuestra casa había una tienda de productos oaxaqueños llamada "El Palmar", donde mi mamá compraba quesillo (todos sabemos que es queso Oaxaca). Un día, al ir a comprar, la señora de la tienda le dijo: "Sus hijos un día me van a matar de un infarto".
—¿Por qué? —preguntó mi mamá.
—Porque se salen por la ventana de un cuarto, caminan por la cornisa y se meten por la ventana del otro cuarto.
Nótese que el "problema" era que a ella le diera un paro cardíaco, ¡no que alguno de nosotros se cayera y se matara!
Mi mamá llegó a casa y nos prohibió seguir con nuestra divertida actividad de cambiar de cuarto por fuera. Desde entonces odié a la señora del Palmar por chismosa.
Hace poco pasé por ahí, y esa tienda sigue existiendo, ahora atendida por una chica joven que seguro es la nieta de aquella vieja chismosa. Me vi tentado a ir a quejarme de sus ancestros, pero resistí.
Y aquí estoy, sacando la frustración.



