Mi rutina de noche
spoiler: incluye persecución y duelo a muerte
Termino el día agotado. Me acuesto, apago las luces y trato de dormir.
Son siempre las 11... o las 12 cuando llego a este punto. Le digo a Alexa que ponga una alarma a las 6 y entonces, empieza el ritual absurdo, finjo estar dormido para dormir. Y funciona.
Pero entonces, un zancudo.
Primero me da comezón en las manos. Luego en las piernas. Y finalmente, pasa volando por mi oído. Me despierta. Prendo la luz: 12:40.
Así ha sido cada noche.
Al principio aún había insecticida. Rociaba el cuarto como si fuera una zona de guerra: o se moría el zancudo, o me moría yo. Pero la historia terminaba.
Hasta que se acabó el insecticida.
Y ahora he regresado, como nuestros ancestros, a la cacería.
Prendo una pequeña luz y lo espero. Si decide no atacar, me tapo todo el cuerpo menos la cara. Y si pasa por mi oído, intento matarlo con un manazo sin hacerme daño. Claro que casi nunca logro ni una cosa ni la otra.
Así que me desespero.
Prendo todas las luces y lo busco como un loco. Hasta que por fin lo mato y duermo —no más de tres horas.
Y así, cada noche regreso al ritual de fingir dormir mientras planeo comprar insecticida, raidolitos, velas de esas que huelen horrible, o programar un láser que dispare a todo lo que se mueva.
Claro que ya durante el día lo olvido.
Hasta que de nuevo dan las 11 y vuelvo a empezar.



