Mirar al piso
…Pero un día empecé a encontrar cosas tiradas. Fue de un momento a otro; las cosas empezaron a aparecer como por arte de magia…
Soy fotógrafo y diseñador. Se supone que tengo entrenada la vista para encontrar armonía, anomalías y belleza en cualquier lugar.
Siempre que tengo la oportunidad, camino. Me encanta caminar y, con mi habitual orgullo y volumen, nunca me quito del centro de la acera. Siempre lo hago rápido, observando, y con mi propio soundtrack.
Pero un día empecé a encontrar cosas tiradas. Fue de un momento a otro; las cosas empezaron a aparecer como por arte de magia.
Un arete, una moneda, un billete. Para alguien como yo, que nunca ha ganado nada en rifas ni juegos de azar, salir a la calle y regresar todos los días con algo se volvió muy divertido. No siempre encontraba cosas valiosas.
De hecho, la mayoría de las veces lo que encontraba eran solo cosas que brillaban. Quien más disfrutaba de esta racha era mi hija, quien recibía el 99% de las cosas que me encontraba y les hacía una fiesta increíble. Me pregunté mil veces de dónde había salido esta nueva suerte para encontrar tesoros, y lo descubrí.
En esa época, caí en una depresión horrible y, por primera vez en mi vida, caminé mirando hacia el piso. Las maravillas que siempre veía en las caras de la gente, en la arquitectura y en el cielo, ahora las encontraba en el suelo. Me gustaría decir que fue por poco tiempo, pero digamos que encontré demasiadas cosas.
Luego, poco a poco, empecé a mirar hacia arriba de nuevo, y acabó mi racha de encontrar tesoros. La verdad, espero que no regrese



