Muy tarde
“¿Es posible entender lo que tenemos sin esperar a perderlo?”
Muy tarde
“Me dijeron que los hombres con quienes compartí mi vida hoy están arrepentidos de haberme perdido. Esta vez quiero a alguien que sepa lo que valgo antes de que me pierda”, me soltó una amiga a quien no veía desde hacía diez años.
Ese golpe de realidad me dejó pensando:
“¿Es posible entender lo que tenemos sin esperar a perderlo?”
Porque el refrán insiste en que “uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde”. Sin embargo, me pregunto si hay otra manera: valorar lo cotidiano sin esperar al desencanto que trae la retrospectiva.
Al final, he asumido mi parte de responsabilidad en cada despedida. Para que una relación funcione se necesitan dos; pero para que termine basta con que uno renuncie. No hace falta que tenga razón: con que alguno de los dos ya no quiera seguir, se acaba.
Por eso he dejado ir a gente maravillosa (y a otras no tanto), así como en ocasiones personas maravillosas me dejaron ir a mí.
Y, llegado a este punto, la pregunta clave aflora:
¿Fui capaz de hacerles saber que las consideré valiosas?
O recorren el mundo como mi amiga pensando que yo “tampoco” supe lo que tenía hasta que ya fue muy tarde?.
No lo sé.
Y aunque en realidad no importe, ojalá lo sepan.



