Odio
Algunas veces no me doy cuenta de cuánto me detesta la gente, y no sé si es porque no “detecto” el desagrado de cierto grupo o perfil específico de personas, o simplemente soy verdaderamente inconsciente de mí mismo y ando por la vida con una autoimagen que no empata con la realidad.
En cualquier caso, me ha dado anécdotas muy entretenidas.
Y no me malentiendan: hay gente muy expresiva y capaz de transmitir su desagrado por mí a cientos de kilómetros. No suelo ser tan nefasto como para, aun percibiéndolo, mantenerlos cerca (aunque a veces sí).
Hablo de esas ocasiones en las que, honestamente, creo que alguien está de mi lado, pero al dar la vuelta, el resto de la gente se me acerca para decirme que esa persona me odia.
Hace poco, cuando murió mi madre, traté de contactar a alguien que, para mí, fue importante en una etapa de mi vida. Y aunque era evidente que ya nos habíamos extirpado de nuestras respectivas historias, en mi cabeza “no nos odiábamos”.
Le conté sobre mi madre, a quien ella apreciaba, y algo de Soren, con quien también llevaba una buena relación. Le di todo lo que tenía que había sido usado para el cuidado médico de mi madre, sabiendo que ella es la cuidadora primaria de su abuela. Eso, precisamente, fue lo que en su momento nos unió.
Le mandé todo. Y en el mensaje que le envié para confirmar la recepción de las cosas, ella me respondió:
(De manera mucho más educada y elaborada de lo que usaré aquí para resumir lo que finalmente dijo):
“Espero que esta vez SÍ puedas resolver bien tu duelo.
Y, por favor, cuídate para que Soren nunca tenga que pasar por lo que tú pasaste, para que no tenga que ser tu cuidadora.”
Básicamente, no debo cuidarme para tener una vejez digna o una expectativa de vida más larga.
Debo cuidarme para no ser una carga para esa persona que, a ella, sí le cae bien.
¡Jajajaja! Me costó trabajo no reírme después de leer eso.
Y, por mal que resuelva mis duelos, al menos nunca me dura tanto el rencor. ¡Jajaja!
¿Por qué soy ciego al claro desagrado de algunas personas? ¿Por qué no puedo darme cuenta y simplemente mantenerlas lejos? Eso las haría felices y a mí me evitaría esta desagradable sensación de no entender a la gente que me rodea.
¿Será que hay “tipos” de personas que evaden olímpicamente mi radar? ¿O en verdad ya no entiendo nada?
Esto pasó hace meses, pero la idea a veces regresa a mi cabeza. No planeo desperdiciar tiempo imaginando millones de posibilidades de “por qué” le resulto tan… displacentero. Mucho menos iré a buscar esa respuesta con ella.
Lo que me gustaría es poder leer con claridad las señales que, como pueden ver en su texto, no le cuesta trabajo mandar, ANTES de que se consumen en una descalabrada desde un lugar del que no me estaba cuidando.
Las cosas que le di están bien con ella. Sin importar cuánto desagrado sienta por mí, yo también aprecio a su familia y a su abuela, y me da mucho gusto que todas esas cosas que en algún momento se compraron para hacer más fácil la vida de alguien amado sigan teniendo esa función, más allá de su evidente uso utilitario.
Eso es lo que realmente importa: no los traumas mal resueltos de los mediadores ni la incapacidad de leer entre líneas.
Así que, mi consejo, si es que pretendo darle utilidad a estas notas, sería:
No sean mustios, demuestren abiertamente su desagrado por la gente. Odien a manos llenas, jajaja. Porque en el mundo hay personas con nula autocrítica, inmunes a la sutileza, que viviríamos con mucho gusto lejos de ustedes… si no fueran tan hipócritas.





