Por eso tengo dos gatos
Guía para entrenar la tolerancia a la frustración
Pedir mal también incluye pedirle a la persona equivocada. Cuando lo hacemos, no importa qué tan poquito sea: siempre será demasiado, y la decepción está garantizada.
La gente no necesita más oportunidades; necesita que no seamos tan necios y le concedamos la prerrogativa inherente a su existencia: ser como se le pegue la gana, nos guste o no.
No salvemos a la gente del privilegio de elegir su destino solo para satisfacer el nuestro.
¿Cuánto tiempo creen que alguien puede negar su naturaleza? Y no dudo que nosotros tengamos las mejores ideas, las mejores propuestas… pero ¿cuánto tiempo aguanta alguien conteniendo la respiración?
¿Cuándo es suficiente?
¿por qué no es más fácil aceptar que elegimos mal?
No sé, si buscan misiones imposibles, mejor cómprense un gato y traten de que siempre los obedezca.



