Un tigre vegano
El domingo salí a rodar en bicicleta y perdí mi cartera. Un encuentro con el cosmos y un tigre vegano.
Me puse pants, guantes, y salí de casa a las 9:00 a.m. En 17 minutos, ya estaba llegando a la Condesa, el punto más cercano a mi casa donde puedo unirme a la vuelta ciclista dominical. Fue ahí cuando me di cuenta de que se me había caído la cartera. 🤦🏻♂️ Así que, sintiéndome estúpido y con muy poca fe, recorrí mi camino de regreso buscando desesperadamente algún rastro de mi fugitiva compañera, pero llegué hasta la casa sin encontrarla. Entré a casa triste y un poco molesto a cancelar las tarjetas, y luego decidí salir de nuevo. Recorriendo el mismo camino, paré en un Starbucks y me senté a autocompadecerme. Saqué el celular y le conté mi drama a Lucy.
Mientras le daba detalles, recordé que, aunque nunca había perdido una cartera, sí había encontrado algunas. La última, muy cerca de casa: esa noche empezaba a llover y la calle quedó desierta en segundos; en medio de la calle, estaba esta cartera abandonada. La abrí, saqué la INE y busqué a su dueño en internet hasta que di con su Facebook. Le escribí para decirle que había encontrado su cartera, y como pasa con todos los mensajes de quienes no son nuestros amigos, el mensaje se fue a la bandeja de solicitudes. Por lo tanto, él no vio el mensaje sino hasta dos semanas después. Nos organizamos y se la devolví.
Repasaba esa anécdota y entonces hice algo absurdo: abrí mi Facebook y fui a la carpeta de solicitudes. Y ahí estaba esto.
Nos organizamos, y mi cartera me fue devuelta 15 minutos después, intacta y renovada, como mi fe en la gente decente.
Yo no creo que, si haces algo bueno, te pasa algo bueno. Considero que eso es como esperar que un tigre no te coma porque eres vegano. Pero...
… al final, sí vivimos en el mundo en el que actuamos. La realidad la hacemos.




